noviembre 30, 2011
(1:43)
noviembre 29, 2011
(1:42)
(1:41)
octubre 19, 2011
(1:40)
octubre 11, 2011
(1:39)
octubre 10, 2011
(1:38)
octubre 04, 2011
(1:37)
octubre 02, 2011
(1:36)
(1:35)
octubre 01, 2011
(1:34)
agosto 23, 2011
(1:33:1)
Mi nombre es irrelevante, la noche devora con las pérdidas que mi persona sufre bajo la desaparición del suelo que me protege; el viento me somnolienta, la fuerza más destructora me jala hacia mis adentros, me aplasta los pulmones y no me permite expresar susurros de ausencia en el nombre de nuestro Dios. De nuestro exiliador.
En este lugar la noche es perpetua, no estamos en vida ni muerte. Y a pesar del nacimiento de muchos soles, el cielo se mueve bajo la oscuridad espacial del cosmos, se expande hasta permear los pensamientos del hombre presente.
Las estrellas son las compañeras de cada alma desolada por los jardines del templo, el aroma a madera se distingue como lo propio del lugar, a través del miasma producido por granos y sentimientos; la esencia permanece, marcando un estilo que no quiere desaparecer. Es la perfección de poco hogares como este los que hace que nada quiera dispersarse lejos de su aura, de la aurora que emana la visión del constructor de sueños.
Nuestro mundo es amplío tanto como el pensamiento se estire y se permita comprenderlo.
El silencio es la virtud del hombre ante el respeto de sus propias circunstancias.
El ruido es el elogio a la acción, la que demuestra que el respeto de lo metafísico necesita doblarse para sobrevivir.
Eso explica la razón sobre lo irrelevante de mi nombre ante tanta divinidad elevada sobre nuestra mortalidad.
En la raíz de este universo comienza mi pena, tan insignificante en el acto total es, quisiera que los dolores fueran igual de diminutos para aprender a dejar ir, soltarme de este mundo y no pensar más. Hacer de mi camino una composición perfecta. Odio tanto lo que me rodea... No poder controlar la tierra que se desborda de mi cuerpo.
Ser un muro donde nada se le permita pasar, los sentires son inmundos y efímeros, si pudiera borrarme.
Por eso he decidido escapar, necesito los lienzos de nuevos pintores, las botas del viajero, la tempestad del guerrero, la fortuna de lo incierto y el trazo de un mapa pues no sé que hacer.
Un exorcismo al pecho, una purga de celos.
Este mundo se vuelve pesado por cada letra... todo se perderá por mi culpa.
V.
(1:32)
Podemos ser la herramienta temporal de tú soledad
ya no importa saberme un puente a tu felicidad”
“¿Podrían existir apologías?
Sí mi sufrimiento se vuelve el suyo y duelen por mis propios dolores,
es la única condición de su existencia”.
(1:31)
Sí. Existe un lugar donde nuestros espacios ocupan, es el aire, la esencia o la aceptación de lo que somos realmente. Un sombrero viejo y el pequeño secreto que guardan nuestros labios, en las líneas donde podrían escaparse palabras sádicas o suspiros de pasión, somos un continente partido en dos.
Tenemos sangre corriendo como guerra en nuestras venas, una rabia ajena a las diferencias escritas como un dogma entre los dos y las afinidades, el terremoto inducido por la discordia del plan maestro: Tú y yo separados.
Pequeña noche... tenemos hoy para escondernos bajo almohadas hermanas y preguntarnos sí los dos sentimos lo mismo, sí los dos nos debemos lo mismo. La tiranía es el eje de soledad que gira para ocultarse por los corredores del secreto. Una orilla para tu tierra y la otra para mi cielo.
Lo que nos separa es el mismo fin, la esencia que nos individualiza. Lo que nos fusiona. Lo que nos colecciona en unión.
De Aurora para el sino.
agosto 01, 2011
(1:30)
Algún buen día te sentarás junto a mi, podrás recargar tu cabeza en mi hombro mientras sólo escuchas mi voz cansada, mi voz ronca por todos los segundos que tuve que aprender a callar... pero estarás conmigo... sin estar ahí, millas lejos, vidas futuras, pasados hermosos o estarás, no te habrías librado de mi.
¿Te gusta el color de un atardecer naranja? ¿La madera de la casa? ¿La manera del futuro que se nos volvió blanca? Yo sentiré... tu sentirás mi respiración, el corazón tomando aires en cada pequeño paso.
El fruto de semillas con nombre de motivos... Estarás ahí... el último día te leeré... para que por fin comprendas que las luces del siglo no siempre brillan, ni queman los ojos. Muchas no iluminan el camino del tiempo y ni el tiempo puede conservar su uso, nuestras luces son y serán...
Abriré un cuaderno antiguo con colores parecidos a nuestro cielo,
El viento soplará suavemente parecido a melodías del inicio... que refrescan, las luces de los cien años que nos llevaron a estar juntos...
Te platicaré de los pequeños detalles de mis ausencias, los momentos en que desaparecí para recrear tus nuevos motivos de espera, “no sé si puedas entender cuando nunca me has dado respuesta” Me verás a los ojos con un disgusto que suavemente se ilumina en sonrisa, “las respuestas alguna vez fueron palabras hasta que el Dios del silencio actuó para mantenernos unidos”.
Las luces del siglo, muchas veces se apagaron y no podíamos ver el siguiente movimiento de las piezas de nuestros nuevos días, las luces eran creciente sed de conocer y aprender, era hambre de trascender y no permitir que nuestra persona se volviera el polvo al que todos estábamos destinados a ser.
Un perro ladra..
El ave mueve sus alas...
El tiempo no se gasta...
“Te he dicho que tú me haces falta”
Cierro el libro... tu mano arde abrazando la mía. Pero al fin una de las dos se enfría. Las luces del siglo.
julio 28, 2011
(1:29)
Este puente que recorre los pensamientos mientras mi cuerpo se fusiona con la luz de una salida... me ha demostrado que miento...
Pero me he sentido cómodo tratando de hacer un mundo en caos.
Eso es lo que me ha definido, todo momento que me extralimita al fin.
Tan sólo tengo una real apreciación del eco que me has impregnado... es amor.
Porque sabemos que te fuiste del árbol pero regresaste en forma de lluvia para caer en mis manos.
Y no... no soy tu momento precioso... quisiera haber sido ( ¿o aún serlo?), es que como gotas te resbalas y humedeces para quitarme una sed que nunca podré saciar... pues te diluyes.
Te miento por tantos motivos... para que no reconozcas mis heridas... los ojos vacíos o el cansancio de mis pensamientos... te miento porque nunca seré perfecto hasta que perfeccione un caos... tenerle un orden y moldearlo en utopía...
Sin embargo, mientras profundo el abismo coincide y existe la continuación de nuestro abrazo... no fue el fin de tu existir en mi vida, es el momento de revelarnos indestructibles al calor de tantas primaveras.
Vuelvo a mentir... nunca te conocí por completo... no sé cuanto ocultaste y quienes ocultaste de mi. Pero tu tampoco supiste de mi si podía permanecer un minuto con un pensamiento distante que no susurrará tu nombre.
Ahora miento con facilidad... necesito ocultarte lo que en mi pecho es fuerte y tu nombre grabado se conserva en infinitos tu celeste rojizo.
Este puente que recorre los pensamientos mientras mi cuerpo se fusiona con la luz de tu duda... me ha demostrado que mientes.
julio 27, 2011
(1:28)
Sí esta es la única solución a mis momentos de dolor prefiero que sean con tu nombre.
En ti no habrá verdades ni respuestas, un toque de vanidad es pensar que tu me escuchas...
Te has ido, mes ... por cada mes tu me has mantenido con un hilo desprevenido en tus labios... me rezas pero no soy tu Dios.
¿Recuerdas el sentir infantil en nuestro primer abrazo? ¿Recuerdas como tus labios tocaron con miedo a los míos? Te pregunto tanto pues un día desperté y te habías ido.
Pobre ángel solitario... tu crudo atardecer no descubro como purgatorio sanas... ilumina una razón por mis pasos en tortura y redención... tu espíritu encontré... el amor corroído enfrenté... tu silencio desfigurado me lastimó mi alma... el blanco matiz del hospital sólo llamó a mi dolor... mi paz.
Eres mi fantasma... un gran manto que no me perdonó haber dejado, tú eres mi búsqueda... pero ahora se que no te encontraré aquí. No en este limbo que parece no tener fin.
Aurora. Tengo un color que me recuerda a ti... lo conoces. Tengo mil palabras llenas de infinito para ti... lo has leído. Tengo tanto que decir... lo has renunciado.
Al final siempre estuve solo con una idea, no quise creer cual sería el fin, de ese último momento donde tus ojos brillaron por mi. Ahora si los veo serán opacos.¿Qué más podré decir? Si el humano muere que la chispa que nos une no se ahogue, es egoísmo el mío al contar los días que pueda brillar el sol por un sólo nombre.
Me fui porque no tenías nada que decirme a mi. Me dejaste en aquel pequeño árbol... me sentí el huérfano de tus brazos, un niño confundido cuando enfrenta el camino sin regreso... perdí todo.
Confundido por no saber aceptar las cosas que van más allá de mi... por no saber como dejar ir como lo hiciste tu... y nunca me avisaste... en los pocos segundos que estuviste llorando conmigo...que lloré por ti y lloramos por lo que sabíamos tendría un fin. Te lloré tanto que entendí lo que significaba vivir sin ti.
Y el dolor en el mausoleo como quimera te reflejas pues me das miedo, me aterra verte y enfrentarte.
¿Qué sucede después de la aceptación? Contemplación...
Tu rostro sucio por los males que te brindé... y el mío también, nunca te dejé caminar por el lodo con los pies desnudos.
Te permití cruzar toda aquella oscuridad... pero tenía que quedarme atrás. Era la única forma. ¿Siempre lo supiste verdad?
Mi Aurora... ya entendiste que tu nombre es una función. La protección de mi mente aquí. El hogar donde oculto mi cabeza de la lluvia.
El monte del silencio... el sueño del alba.
(1:27)
Cuanto guardo en mi para dejarte afuera de mi
pequeños hoyos son ojos al mirar que hice sin ti
ya no es momento, sin lugar o motivo el tiempo fue
una rama construida por lazos de ingenuidad.
Silencios...palabras que se sustituyen con otras palabras
es el no ruido de la evasión lo que perdurará un amor
mis muros son heridas, son hallazgos y aceptación.
Aceptación de largos días en contemplación del mar
de pequeñas depresiones que amarran el corazón en lecturas
en versos diseñados para no merecernos una coma... lo acepto.
Asesinadas fueron mis costumbres por sentir un universo
de estrellas que fugaron en tantos amaneceres y destellos
para recostarse junto a Junio y a la Luna... Gloriosos.
Tengo miedo del propio cuerpo que se entrega...
al muro de anomalías de un recuerdo.
Es mejor irme por el viento... hasta llegar al fin.
julio 21, 2011
(1:26)
Antes de llegar aquí, al muelle y al mausoleo... mucho antes de cualquier viaje... hubo un sueño.
Fue el final del camino... no, no fue muerte ni renacimientos... pero tuvo finalidad.
Mi pregunta seguirá siendo el propósito de la misma.. ¿en realidad he de necesitar cuestionar?
Me he dado cuenta que a pesar de toda duda nunca he tenido un motivo para detenerme... algo me lleva.
Blanco. Silencio. Paz. Es el final.
La puerta fuera del hospital esta enfrente de mi... he curado heridas invisibles.
He logrado salir...
...hay algo detrás de mi...
(1:25)
Tuve que tomar un descanso,
Tantos recuerdos perduran en el hospital que mi mente y ojos prefieren esconderse...
Pero hay memorias, esos destellos que de alguna forma toman importancia en el centro del sueño...
La guerra...
Los recuerdo más perdidos de mi infancia son esos... el exilio... el final.
Mi familia acabada por las balas y el fuego de la violencia...
Humanos... nacemos destinados a herir... el derecho no existe...
Y las cicatrices en mi cara me recuerdan al destello de vidrios penetrando la carne, el dolor agudo que iba siendo devastado por el dolor más temido... originado por las figuras de mis padres azotados por fuerzas inhumanas, proyectiles que no tenían el rostro suficiente para mostrarse y admitir el genocidio.
Mi cuerpo rojo... mis piernas quemadas... mis lágrimas negras... el pensamiento o instinto... correr...correr...¡Debo Correr!
Las burlas de voces graves a mi figura, los disparos que me perseguían, el concreto lastimando mis pies... la sangre se volvió parte de mi naturaleza. Un volcán nacía en mi... en mi piernas.
Un mundo dejó de ser existente... sirenas, las sirenas me cantaban con su clásico peligro... venían por mi, venían por lo poco que quedaba de un niño... Aurora...
(1:24)
Te he visto leyéndome, buscándome entre cada página de las rutinas que vivo con el motivo de saber quién podré ser, los motivos no me interesan pues no me pertenecen, ahora se que desconozco porque te desapareces.
Nadie me ha dado las razones de escapar por la noche como contigo lo he hecho, esperando el amanecer y nunca más verte. Tu sonrisa es un secreto pero lo es también tu nombre a las orillas del muelle donde mi pasado se carcomía al presente. Todo lo que odias y no estas de acuerdo me es diferente a mi simple brillo esencial que puedo colorear con la silueta perfecta de tus labios.
Una nueva sensación prohibida.
Pero no te reclamo como algo que será eterno a mi, no te necesito si en verdad observo que la vida me tiene sin cuidado y con recelos. No te posesiono porque somos tan oscuros, tu mi vida tienes el alma partida bajo los descuidos de redacción de un escritor que te plasma creyéndote con una sonrisa, yo por mi parte me hundo en fuego para renacer sin temor al espacio o distancia que no nos permita más vigilarnos.
Te he visto con tus ojos a los mios y no tengo modo de expresar de que color son cuando me enamoro.
Carta de un hombre a una dama en amores