El momento donde el Vir sintió arrepentimiento
Lucrecia tenía muchos rostros y muchos sentimientos,
era un torbellino violento a los ojos cansado del vir;
un hombre respetado, educado con la dignidad de un sello,
de circunstancias crucificadas en su alma no podía,
no toleraría los silencios y los gestos cambiantes
de su amada; ya no era Lucrecia, pero si era la misma
cambiante mujer, con vidas chocantes a la intención
de un hombre enamorado de la necesidad de consuelo.
La muerte del vir fue la espera, rumores explican.
Fue el preámbulo de una paciencia mal usada,
la creencia en una diosa auto proclamada santa,
de lo impuro que puede ser una verdad, una...
confesión humana.
Entre amantes, compromisos, motivos,
deseos, ignominia, defectos, virtudes,
encantos, excusas, omisiones, bailes,
besos, caricias, pasiones, desconocimiento,
orgullo, indiferencia, mentira, amor y
vacíos. El aliento del fuego se convirtió
en verde con el acto último de sonreír
a los labios invasores en la vida
que hubiera, si las temporalidades sirvieran,
evitado.
El vir en su suspiro más misericordioso
abrió los ojos en una noche para
volver a cerrarlos como un...
ciclo universal para...
devolvernos... a la vida.
abril 13, 2011
(1:21)
Aedes
Cuatro paredes. Gastados por cuadros invisibles. Vestigios de su verdad, descritos por clavos. Orificios intencionalmente creados. Puntos constantes en la progresiva línea de la humedad. Cuatro paredes. Ventana dibujada por lo que fue alguna vez necesitada. Algún espíritu, algún tiempo, algún asomo. Niebla visita desde los cielos, visita mis ojos, pertenece a una luna que respira somnolienta por medio de las hojas. Silencios. A través del vidrio sumiso pequeñas tiras de su vestido bailan al ritmo de juegos más allá del cuarto. No estoy solo.
Manos amarradas. Siento el roce hiriente del cuero entre las muñecas. Mi respiración se exalta. El cuarto es un gran vacío. Un eco fugaz que logra alarmar mis sentidos. No hay más heridas. Percibo éste nuevo sueño, no hay regresos donde me pueda sostener para no perder la cordura. Detrás de mi, la pared parece romperse, rápidamente doy la vuelta. Mis manos al toque distinguen un cuadrado, un hoyo con el tamaño suficiente para que mi cuerpo se arrastre. No hay viento que circule, no es un ducto. Es algo intencionado. Una húmeda oscuridad, infinita, ansiosa de tragarse la voluntad del quién se entregue a un recorrido que fertiliza el espíritu con el amor de la desesperación. Mi cuerpo se duerme, ya no quiere ir hacia la oscuridad, estoy perdido.
¿Cuantas vueltas he dado? ¿Cómo regreso? No hay sonidos, no hay nada... mi rostro se convierte en llamas, ahora llueve... no puedo más... quiero morir. Cierro los ojos. Me rindo. He perdido, no quiero, no aún no, abro los ojos, grito hasta lastimarme, la cabeza pierde la razón y con todo mi cuerpo me arrastro, como una rata, su rabia y hasta el hambre. Se rompen los pasillos, el piso tiene vida, un golpe en mi frente... aún no entiendo que pasa... es una puerta... descanso mientras suelto casi desgarrándome carcajadas... ¡Es una puerta!
Abro sin precaución la pequeña oportunidad de escape...
Un nuevo cuarto... una cruz al frente de mis ojos con un nombre irónico... ahora lo entiendo, el motivo infame del pasillo...
Hospital Pietas Aedes (El templo de la piedad), me levanto y con mis dos manos amarradas me despeino en una fuga de inhumanidad...nuevas carcajadas...el infierno es la mente misma inyectada por temores.
Cuatro paredes. Gastados por cuadros invisibles. Vestigios de su verdad, descritos por clavos. Orificios intencionalmente creados. Puntos constantes en la progresiva línea de la humedad. Cuatro paredes. Ventana dibujada por lo que fue alguna vez necesitada. Algún espíritu, algún tiempo, algún asomo. Niebla visita desde los cielos, visita mis ojos, pertenece a una luna que respira somnolienta por medio de las hojas. Silencios. A través del vidrio sumiso pequeñas tiras de su vestido bailan al ritmo de juegos más allá del cuarto. No estoy solo.
Manos amarradas. Siento el roce hiriente del cuero entre las muñecas. Mi respiración se exalta. El cuarto es un gran vacío. Un eco fugaz que logra alarmar mis sentidos. No hay más heridas. Percibo éste nuevo sueño, no hay regresos donde me pueda sostener para no perder la cordura. Detrás de mi, la pared parece romperse, rápidamente doy la vuelta. Mis manos al toque distinguen un cuadrado, un hoyo con el tamaño suficiente para que mi cuerpo se arrastre. No hay viento que circule, no es un ducto. Es algo intencionado. Una húmeda oscuridad, infinita, ansiosa de tragarse la voluntad del quién se entregue a un recorrido que fertiliza el espíritu con el amor de la desesperación. Mi cuerpo se duerme, ya no quiere ir hacia la oscuridad, estoy perdido.
¿Cuantas vueltas he dado? ¿Cómo regreso? No hay sonidos, no hay nada... mi rostro se convierte en llamas, ahora llueve... no puedo más... quiero morir. Cierro los ojos. Me rindo. He perdido, no quiero, no aún no, abro los ojos, grito hasta lastimarme, la cabeza pierde la razón y con todo mi cuerpo me arrastro, como una rata, su rabia y hasta el hambre. Se rompen los pasillos, el piso tiene vida, un golpe en mi frente... aún no entiendo que pasa... es una puerta... descanso mientras suelto casi desgarrándome carcajadas... ¡Es una puerta!
Abro sin precaución la pequeña oportunidad de escape...
Un nuevo cuarto... una cruz al frente de mis ojos con un nombre irónico... ahora lo entiendo, el motivo infame del pasillo...
Hospital Pietas Aedes (El templo de la piedad), me levanto y con mis dos manos amarradas me despeino en una fuga de inhumanidad...nuevas carcajadas...el infierno es la mente misma inyectada por temores.
febrero 21, 2011
(1:20)
El silenciador
Tocar la húmeda tierra con los dedos fue encontrar la explicación a muchas de mis preguntas,
a pesar de mis delicados alientos a través del espacio tan lóbrego que cubre los pequeños árboles,
la noción de la marea logro arrastrarse entre los recuerdos de una muerte y los diecinueve pasajes,
Los pasos de una nueva oscuridad carcomen las hojas secas de tus recuerdos; son llamas al toque de su feroz queja... de los murmullos... salido de las comisuras cocidas de un deseo parido por el error y el prejuicio...
De los ojos inyectados del tormento de miles de agujas, cada cavidad sucumbe al asco de las entrañas, del fétido mar de las desilusiones... hace con su mirada renacer el polvo y el hueso de nuestros pecados, agita nuestra sangre hasta reventarnos...
Su piel recubierta del lodo se percibe deforme ante la figura de un cuerpo con movimientos y músculos desconocidos, hecho del extracto más grotesco por nuestras lenguas viperinas...
Su brazos son dos largos cuchillos creados por la sangre del engaño, por los falsos héroes, asesinos y rocas que construyen los imperios...
El Silenciador... es el padre que no conoce... es la respuesta de una madre sollozante... es el hijo rencoroso... es tu propio odio... soy yo y los demonios del pasado.
Mis piernas se doblan hacia la tierra, que fue minutos de honestidad, pues el Silenciador se reúne conmigo...pierdo el sentido del tiempo, su cuerpo sin movimientos bruscos logra acercarse a mi... su cuchillas acarician mi barbilla... y cada vez que lo hace, agudos dolores provocan la sangre de mi rostro... caliente y sucia... el miedo es descomunal; el sufrimiento se presenta a mi para conocerme en mi totalidad, por los pocos minutos de su tacto el mundo se convirtió en el rojizo acercamiento a la muerte. Silenciador trabaja... nos calla, mientras ejecuta el tiempo se asusta y para... Silenciador es un ángel tramposo enviado por algún cielo despiadado... es el cáncer o la interpretación de los cantos divinos... es un Dios desfigurado...
Tocar la húmeda tierra con los dedos fue encontrar la explicación a muchas de mis preguntas,
a pesar de mis delicados alientos a través del espacio tan lóbrego que cubre los pequeños árboles,
la noción de la marea logro arrastrarse entre los recuerdos de una muerte y los diecinueve pasajes,
Los pasos de una nueva oscuridad carcomen las hojas secas de tus recuerdos; son llamas al toque de su feroz queja... de los murmullos... salido de las comisuras cocidas de un deseo parido por el error y el prejuicio...
De los ojos inyectados del tormento de miles de agujas, cada cavidad sucumbe al asco de las entrañas, del fétido mar de las desilusiones... hace con su mirada renacer el polvo y el hueso de nuestros pecados, agita nuestra sangre hasta reventarnos...
Su piel recubierta del lodo se percibe deforme ante la figura de un cuerpo con movimientos y músculos desconocidos, hecho del extracto más grotesco por nuestras lenguas viperinas...
Su brazos son dos largos cuchillos creados por la sangre del engaño, por los falsos héroes, asesinos y rocas que construyen los imperios...
El Silenciador... es el padre que no conoce... es la respuesta de una madre sollozante... es el hijo rencoroso... es tu propio odio... soy yo y los demonios del pasado.
Mis piernas se doblan hacia la tierra, que fue minutos de honestidad, pues el Silenciador se reúne conmigo...pierdo el sentido del tiempo, su cuerpo sin movimientos bruscos logra acercarse a mi... su cuchillas acarician mi barbilla... y cada vez que lo hace, agudos dolores provocan la sangre de mi rostro... caliente y sucia... el miedo es descomunal; el sufrimiento se presenta a mi para conocerme en mi totalidad, por los pocos minutos de su tacto el mundo se convirtió en el rojizo acercamiento a la muerte. Silenciador trabaja... nos calla, mientras ejecuta el tiempo se asusta y para... Silenciador es un ángel tramposo enviado por algún cielo despiadado... es el cáncer o la interpretación de los cantos divinos... es un Dios desfigurado...
mayo 15, 2010
(1:19)
(1:19)
El Pacto
Hice con mi sangre un pequeño y sincero contrato con el diablo, le deje pasar y sacrificar todo por encontrar tu ilusión. No me arrepiento al perder mi pasado pues con mis tintes y cortes absurdos no valía nada recordar lo que yo nunca fui hasta que te encontré, por eso le di la mano al diablo y acepte cualquier castigo, sí fallaba, en la única misión que era amarte.
Como pequeñas notas de un piano viejo que mis manos acarician como besos de los mejores recuerdos y los mejores días de todos mis años,
tus ojos,
reflejos de caoba donde mi alma se impregna
que yo les tengo sed para cobijarme en el único hogar donde en verdad quiero estar,
la lluvia me siente con frío tanto que rechaza mi aliento,
a veces mis lágrimas se confunden por el humo de un cigarro que me acerca a la muerte.
Pues el pacto, no importando los años que ya no este en la vida eran para vivirlos a tu lado, agarrado de tu mano,
el pacto no tiene derechos reservados ni condiciones dudosas, el diablo y yo fuimos honestos y legales, con tintes de humo reímos mientras me daba una palmada en mi costado, un veneno en mi espalda y los futuros dolores... te repito que cada día era para ti y no sé que sucederá conmigo, sin embargo ya no me interesa saberlo, pues mi firma se diluye con cada día que no siento tu aliento en mi cuello al abrazarte,
lo que sé es que nadie me mintió, el y yo nos arriesgamos, ahora el diablo no sabe que hacer, se siente confundido y no tiene explicación astuta para solucionar las derivaciones de los caminos, todo motivo de mi era llegar a ti, no obstante sigo parado en la lluvia con los vientos de la desolación, mis errores son para ti un pecado y no reconoces la virtud de mi amor, no crees en miedo y no arriesgas que yo puedo ser aquel... no... tu prefieres verme fallar el contrato, y hoy ya no hay sombra del diablo en mi ventana, se rindió y sin disculpas se oculto.
Me quito los zapatos y descalzo hiero los pies en la arena de la soledad, dejar fluir la sangre a través del tiempo y aceptar que tal vez nunca regresarás... si Dios hubierado querido hacer un trato...
El Pacto
Hice con mi sangre un pequeño y sincero contrato con el diablo, le deje pasar y sacrificar todo por encontrar tu ilusión. No me arrepiento al perder mi pasado pues con mis tintes y cortes absurdos no valía nada recordar lo que yo nunca fui hasta que te encontré, por eso le di la mano al diablo y acepte cualquier castigo, sí fallaba, en la única misión que era amarte.
Como pequeñas notas de un piano viejo que mis manos acarician como besos de los mejores recuerdos y los mejores días de todos mis años,
tus ojos,
reflejos de caoba donde mi alma se impregna
que yo les tengo sed para cobijarme en el único hogar donde en verdad quiero estar,
la lluvia me siente con frío tanto que rechaza mi aliento,
a veces mis lágrimas se confunden por el humo de un cigarro que me acerca a la muerte.
Pues el pacto, no importando los años que ya no este en la vida eran para vivirlos a tu lado, agarrado de tu mano,
el pacto no tiene derechos reservados ni condiciones dudosas, el diablo y yo fuimos honestos y legales, con tintes de humo reímos mientras me daba una palmada en mi costado, un veneno en mi espalda y los futuros dolores... te repito que cada día era para ti y no sé que sucederá conmigo, sin embargo ya no me interesa saberlo, pues mi firma se diluye con cada día que no siento tu aliento en mi cuello al abrazarte,
lo que sé es que nadie me mintió, el y yo nos arriesgamos, ahora el diablo no sabe que hacer, se siente confundido y no tiene explicación astuta para solucionar las derivaciones de los caminos, todo motivo de mi era llegar a ti, no obstante sigo parado en la lluvia con los vientos de la desolación, mis errores son para ti un pecado y no reconoces la virtud de mi amor, no crees en miedo y no arriesgas que yo puedo ser aquel... no... tu prefieres verme fallar el contrato, y hoy ya no hay sombra del diablo en mi ventana, se rindió y sin disculpas se oculto.
Me quito los zapatos y descalzo hiero los pies en la arena de la soledad, dejar fluir la sangre a través del tiempo y aceptar que tal vez nunca regresarás... si Dios hubierado querido hacer un trato...
marzo 08, 2010
(1:18)
(1:18)
El poemario de Magdalena
Hija del cielo, del reino que pronto vendrá
susurra como los muertos saben no podrán
besa la luna... hija mía... que se acaba la noche
que la luna siempre en el día muere sin conocerte
hija mía ten el coraje de volar
las estrellas te quieren robar
brillo, brillo, brillo, brillo
miedo, miedo, miedo, miedo
tu luna sólo es una vez en la vida, una vez,
es la fortuna de miles mirar todo el cielo
Yo, perdí la luna por pensar en el sol
por todo lo que creí en falta de amor
y si yo no pude sanar es tu tiempo
tu lugar para arreglar tu astro... tu árbol
Hija del cielo, del reino que se ha ido
has dejado ir a la luna de nuevo
ha muerto... ¡Hija mía!
El poemario de Magdalena
Hija del cielo, del reino que pronto vendrá
susurra como los muertos saben no podrán
besa la luna... hija mía... que se acaba la noche
que la luna siempre en el día muere sin conocerte
hija mía ten el coraje de volar
las estrellas te quieren robar
brillo, brillo, brillo, brillo
miedo, miedo, miedo, miedo
tu luna sólo es una vez en la vida, una vez,
es la fortuna de miles mirar todo el cielo
Yo, perdí la luna por pensar en el sol
por todo lo que creí en falta de amor
y si yo no pude sanar es tu tiempo
tu lugar para arreglar tu astro... tu árbol
Hija del cielo, del reino que se ha ido
has dejado ir a la luna de nuevo
ha muerto... ¡Hija mía!
(1:17)
(1:17)
El valor del pasado
En el momento de pasar las hojas de mi infancia a través de las páginas de mi antiguo libro de leyendas... entre el polvo y la distancia de mi secreto, encuentro el amor de Ilmel... como la solapa de una historia no terminada y la daga ensangrentada del desdén... ya no puedo, pues mi memoria es repentina e involuntaria, renombrar todas las líneas exactas de la leyenda*:
Y entre el mercurio del sentimiento más uniforme, miles de ríos cruzaron como peces alimentaron el amor de múltiples corazones...Los bosques conocían como un amanecer el aroma de la diosa Ilmel... y la tempestad de Casiopea por el remolino imposible de su amor(...) Sobre todas las cosas se olvidaron de ellos por la dedicación de un bien... como el hombre y su maldad o el desperdicio de las aguas de un mundo ya fantasma... valoraron todo lo que no tenía curso y remedio pero desvanecieron las razónes... se escondían por objetos, por las circunstancias de la imposibilidad... nunca cumplieron su sueño... ni la primavera los reunio, la muerte y el caos de(...) Y ella lloro para hacer entre mucho los lagos del frío mas ártico... (...) Su amor floreció sin ellos en los puños y letras de las ninfas (...) ella arrepentida quiso revivir a (...) arrepentida de no poder abrazarlo y sentir sus labios (...) Aprendio el valor del pasado... ¡oh Ilmel!
El valor del pasado
En el momento de pasar las hojas de mi infancia a través de las páginas de mi antiguo libro de leyendas... entre el polvo y la distancia de mi secreto, encuentro el amor de Ilmel... como la solapa de una historia no terminada y la daga ensangrentada del desdén... ya no puedo, pues mi memoria es repentina e involuntaria, renombrar todas las líneas exactas de la leyenda*:
Y entre el mercurio del sentimiento más uniforme, miles de ríos cruzaron como peces alimentaron el amor de múltiples corazones...Los bosques conocían como un amanecer el aroma de la diosa Ilmel... y la tempestad de Casiopea por el remolino imposible de su amor(...) Sobre todas las cosas se olvidaron de ellos por la dedicación de un bien... como el hombre y su maldad o el desperdicio de las aguas de un mundo ya fantasma... valoraron todo lo que no tenía curso y remedio pero desvanecieron las razónes... se escondían por objetos, por las circunstancias de la imposibilidad... nunca cumplieron su sueño... ni la primavera los reunio, la muerte y el caos de(...) Y ella lloro para hacer entre mucho los lagos del frío mas ártico... (...) Su amor floreció sin ellos en los puños y letras de las ninfas (...) ella arrepentida quiso revivir a (...) arrepentida de no poder abrazarlo y sentir sus labios (...) Aprendio el valor del pasado... ¡oh Ilmel!
(1:16)
(1:16)
Fotografías
Recuerdo tu albúm de fotos... toda tu vida... toda y sin mi... es para perdonar las entregas de mi hambre o la desesperación del blanco y negro... porque yo no aparezco...
Es el paralelo de una realidad inexistente o impregnar la única que si existe... mientras mi camino sigue hacia el siguiente muelle, en los montes del silencio, me acaricio el rostro para secarme las gotas del sudor frío... sólo para darme cuenta que sigo a Caronte para aparentar salir del limbo... aún mientras pasan los recuerdos que se habían diluído siento que siempre me hiciste falta... como predecir mi soledad cuando yo ya la tenía... ni todos los santos sabrían responder las cuestiones de la estructura de una promesa dirigida pero nunca fundada... tus fotografías muestran... mostraban que mi permanencia era voluntaria pero inexistente como fantasma entre las comisuras de tu sonrisa... o los ojos brillosos ... del reflejo de tu felicidad... y las palabras no existen ahí... solo el realismo y la prueba ... fotografías tan sacudidas y aparentadas... y por ellas puedo deducir el silencio de tu monte ... a donde iré... tal vez ahí vuelva a olvidarte Aurora... pero lo que siempre supe es que tu nunca pudiste dejar de amarme a pesar de que yo ya no estuve... te mentiste... y el piano siguió tocando... ¿para que sirvieron los tormentos? Nos dividiste... ¡oh mi hermoso monte! ¡mi arte tan exacto! ¿Que hubieramos sido...? ¿Que hubieramos logrado? Si tan solo difuminarás la proyección del realismo... y pudiera leerte entre líneas... tal vez me dirías en ellas... "Ésta es mi realidad, aquí pertenezco por eso no te poseo amado... porque amo mi estadía... mi felicidad aquí..." Yo sigo remando ¿sabes?
Fotografías
Recuerdo tu albúm de fotos... toda tu vida... toda y sin mi... es para perdonar las entregas de mi hambre o la desesperación del blanco y negro... porque yo no aparezco...
Es el paralelo de una realidad inexistente o impregnar la única que si existe... mientras mi camino sigue hacia el siguiente muelle, en los montes del silencio, me acaricio el rostro para secarme las gotas del sudor frío... sólo para darme cuenta que sigo a Caronte para aparentar salir del limbo... aún mientras pasan los recuerdos que se habían diluído siento que siempre me hiciste falta... como predecir mi soledad cuando yo ya la tenía... ni todos los santos sabrían responder las cuestiones de la estructura de una promesa dirigida pero nunca fundada... tus fotografías muestran... mostraban que mi permanencia era voluntaria pero inexistente como fantasma entre las comisuras de tu sonrisa... o los ojos brillosos ... del reflejo de tu felicidad... y las palabras no existen ahí... solo el realismo y la prueba ... fotografías tan sacudidas y aparentadas... y por ellas puedo deducir el silencio de tu monte ... a donde iré... tal vez ahí vuelva a olvidarte Aurora... pero lo que siempre supe es que tu nunca pudiste dejar de amarme a pesar de que yo ya no estuve... te mentiste... y el piano siguió tocando... ¿para que sirvieron los tormentos? Nos dividiste... ¡oh mi hermoso monte! ¡mi arte tan exacto! ¿Que hubieramos sido...? ¿Que hubieramos logrado? Si tan solo difuminarás la proyección del realismo... y pudiera leerte entre líneas... tal vez me dirías en ellas... "Ésta es mi realidad, aquí pertenezco por eso no te poseo amado... porque amo mi estadía... mi felicidad aquí..." Yo sigo remando ¿sabes?
marzo 05, 2010
(1:15)
(1:15) Testamento
Mi creador ya era viejo,
Entre un cierto acertijo
Una hoja sucia me dijo:
Yo solo sé que te quiero…
Dime si seré parte de la historia
Una reliquia en el sobre tuyo
Palabras que pudieron dejar gloria
Residuos de aquel capullo
Si muero solo si lo hago,
Agarra todo el silencio
Para atraparlo en el lago
Ya que soy muy tonto y necio
Mis manos te acarician
Pero solo te lastiman
Mi testamento tan efímero
Los pocos años del infierno
El minuto que estuve en tu cielo
No hay mejor recuerdo que tu miedo
Por pelearme contra los celos
Y ahora estoy lejos…
Mi futuro lo leo… leo
Pero no comprendo
Tengo…
Tanto miedo.
Mi creador ya era viejo,
Entre un cierto acertijo
Una hoja sucia me dijo:
Yo solo sé que te quiero…
Dime si seré parte de la historia
Una reliquia en el sobre tuyo
Palabras que pudieron dejar gloria
Residuos de aquel capullo
Si muero solo si lo hago,
Agarra todo el silencio
Para atraparlo en el lago
Ya que soy muy tonto y necio
Mis manos te acarician
Pero solo te lastiman
Mi testamento tan efímero
Los pocos años del infierno
El minuto que estuve en tu cielo
No hay mejor recuerdo que tu miedo
Por pelearme contra los celos
Y ahora estoy lejos…
Mi futuro lo leo… leo
Pero no comprendo
Tengo…
Tanto miedo.
marzo 04, 2010
(1:14)
(1:14)
Inclúyeme
La última palabra que acarició en los labios de Aurora me decían con pequeños sollozos:
“Nunca he de ser feliz amado silencioso sin ti y si no estás yo aparento entre abrazos y besos la soledad de mi alma a tu partir” [SIC].
Amor mío ya no aparentes… que es mejor incluirme… invadirme con los detalles que tienes en toda una vida para quererme… no hagas lo mismo… haz el minuto.
Los espectros ahora atormentan mi camino hacia el silencio, el bote se marchita*, la madera me grita piedad, se hunde tan profundamente y yo no quiero, con desesperación muevo el remo con tanta velocidad que en el momento más importante se quiebra… he sucumbido… glorifico mi dolor…
Me siento resignado a esperar el movimiento tranquilo del agua… a donde voy es a donde tú vas… pero es el silencio… es lo intocable… es el recuerdo de los niños que éramos lo que nos hacia puros, eran uno y ese uno no era número sino posibilidad, oportunidad… escucho tus sollozos… y los míos desde el presente hasta no incluirme en tu página… en plegarias…
*Referencia al cáncer que avecina en contra del amor
Inclúyeme
La última palabra que acarició en los labios de Aurora me decían con pequeños sollozos:
“Nunca he de ser feliz amado silencioso sin ti y si no estás yo aparento entre abrazos y besos la soledad de mi alma a tu partir” [SIC].
Amor mío ya no aparentes… que es mejor incluirme… invadirme con los detalles que tienes en toda una vida para quererme… no hagas lo mismo… haz el minuto.
Los espectros ahora atormentan mi camino hacia el silencio, el bote se marchita*, la madera me grita piedad, se hunde tan profundamente y yo no quiero, con desesperación muevo el remo con tanta velocidad que en el momento más importante se quiebra… he sucumbido… glorifico mi dolor…
Me siento resignado a esperar el movimiento tranquilo del agua… a donde voy es a donde tú vas… pero es el silencio… es lo intocable… es el recuerdo de los niños que éramos lo que nos hacia puros, eran uno y ese uno no era número sino posibilidad, oportunidad… escucho tus sollozos… y los míos desde el presente hasta no incluirme en tu página… en plegarias…
*Referencia al cáncer que avecina en contra del amor
(1:13)
(1:13) Mi carta
Esta es mi carta, el frágil dedo que guiará tus bellos ojos en mis tristes líneas, si alguna vez tuve la oportunidad de mostrarme es ahora que yo, el Vir, me avergüenzo con tus lágrimas.
Te podría decir mi corazón que si pudiera, desaparecería antes de aparecer en tu vida; como un singular viento incoloro a través de los modos: respirar, aparentar y contentar. ¡Ay amor! ¿Cuánto silencios hemos de aguantar para poder abrazar? [No hay tiempo ni fecha para mí en tu presente… pero aseguras mi estadía] Dime amada mía que mañana todo estará bien, pero no lo es, ¿Qué no hay un genio? ¿No hay un dios o milagro para que me cumpla mi deseo de poder amarte? Esto es prohibido como hablar de ti enfrente de mí y tratar de conquistarte… amada mía, tanto he de necesitarte que no es necesidad sino amarte…
Pero mi tiempo se acaba, o parece ser que el temporal mes de nuestras vidas se oscurece, atardecer negro y yo pensando si esto nos hará unirnos para no separarnos… el tiempo se nos ha pasado flotando y sin darnos cuenta nos vamos muriendo… ¡Entonces mátame! Que me desgarro con el sentir vacio de la ausencia de tus labios que son nubes, con el fantasma de tus manos y el espíritu de tu persona… es desesperante esperarte pero mucho más perderte por la intranquilidad de mis aguas, mi paciencia es el tormento.
Ángel mío… cuídame por favor, si no estás tú… que me cubran las hojas de un árbol muerto y la lápida de miles de recuerdos… mi carta es mas el silencio de mis plegarias… ¡por dios! Solo deseo besarte de nuevo… besarte para decirte por siempre…
Esta es mi carta, el frágil dedo que guiará tus bellos ojos en mis tristes líneas, si alguna vez tuve la oportunidad de mostrarme es ahora que yo, el Vir, me avergüenzo con tus lágrimas.
Te podría decir mi corazón que si pudiera, desaparecería antes de aparecer en tu vida; como un singular viento incoloro a través de los modos: respirar, aparentar y contentar. ¡Ay amor! ¿Cuánto silencios hemos de aguantar para poder abrazar? [No hay tiempo ni fecha para mí en tu presente… pero aseguras mi estadía] Dime amada mía que mañana todo estará bien, pero no lo es, ¿Qué no hay un genio? ¿No hay un dios o milagro para que me cumpla mi deseo de poder amarte? Esto es prohibido como hablar de ti enfrente de mí y tratar de conquistarte… amada mía, tanto he de necesitarte que no es necesidad sino amarte…
Pero mi tiempo se acaba, o parece ser que el temporal mes de nuestras vidas se oscurece, atardecer negro y yo pensando si esto nos hará unirnos para no separarnos… el tiempo se nos ha pasado flotando y sin darnos cuenta nos vamos muriendo… ¡Entonces mátame! Que me desgarro con el sentir vacio de la ausencia de tus labios que son nubes, con el fantasma de tus manos y el espíritu de tu persona… es desesperante esperarte pero mucho más perderte por la intranquilidad de mis aguas, mi paciencia es el tormento.
Ángel mío… cuídame por favor, si no estás tú… que me cubran las hojas de un árbol muerto y la lápida de miles de recuerdos… mi carta es mas el silencio de mis plegarias… ¡por dios! Solo deseo besarte de nuevo… besarte para decirte por siempre…
diciembre 02, 2009
(1:12)
Doce para los dos
Con el corazón en la mano y un peso en los hombros, abro la puerta del muasoleo/minas, después me he arrastrado hacia el bote, con agua turbias, frías y tormentosas las memorias de ti son un conjuro para hacerme recordar los varios significados de mi búsqueda.
Porque me encerré en mi habitación y busque su voz para responderme; ahora me encuentro perdido en camino del silencio, uno que llevo desde hace años, que arrastro pero no sé como dejarlo. Han sido doce horas para los dos, doce días, doce razones para detenerme y sucumbir a los demonios.
Ahora puedo observar que si me rindo, no habrá nada todo seguirá igual, menos yo que perderé singulares ruidos, no habrá nada y duele. Son doce mil universos pero yo no puedo empujar solo la piedra . Ya no.
El hospital es uun símbolo de redención, agonía y purificación del alma. Doce para los dos, son los pasos para ser algo mejor...
Con el corazón en la mano y un peso en los hombros, abro la puerta del muasoleo/minas, después me he arrastrado hacia el bote, con agua turbias, frías y tormentosas las memorias de ti son un conjuro para hacerme recordar los varios significados de mi búsqueda.
Porque me encerré en mi habitación y busque su voz para responderme; ahora me encuentro perdido en camino del silencio, uno que llevo desde hace años, que arrastro pero no sé como dejarlo. Han sido doce horas para los dos, doce días, doce razones para detenerme y sucumbir a los demonios.
Ahora puedo observar que si me rindo, no habrá nada todo seguirá igual, menos yo que perderé singulares ruidos, no habrá nada y duele. Son doce mil universos pero yo no puedo empujar solo la piedra . Ya no.
El hospital es uun símbolo de redención, agonía y purificación del alma. Doce para los dos, son los pasos para ser algo mejor...
(1:11)
Once para los dos
Hemos tratado de correr tanta distancia
sin motivos personales o fenómenos indeseables
y aún, ni siquiera hemos empezado los viajes
pero quiero pensar en los puentes, sin carencia
Hemos tratado de correr en silencio,
escondiéndonos y sofocados seguímos,
con los labios secos y por dulce sedientos,
a través de nuestros ojos sólo nos queremos,
Entre cada metro que la vida avance,
nos detienen las horas, los fantasmas,
a veces vivo y brillo en carcajadas,
otros muero y quiero llorar en tus altares,
Pero seguímos corriendo,
o sólo yo ando persiguendo,
y tu lo sabes como un juego,
yo me siento y me duelo,
quiero pensarte de nuevo,
pero seguimos huyendo,
Fantasmas son aquellos que nos amarran,
son el pasado enfermo que avecina invierno,
si pudieramos abrir la puerta tan inversa,
posible el final no habría llegado a este sueño...
Hemos tratado de correr tanta distancia
sin motivos personales o fenómenos indeseables
y aún, ni siquiera hemos empezado los viajes
pero quiero pensar en los puentes, sin carencia
Hemos tratado de correr en silencio,
escondiéndonos y sofocados seguímos,
con los labios secos y por dulce sedientos,
a través de nuestros ojos sólo nos queremos,
Entre cada metro que la vida avance,
nos detienen las horas, los fantasmas,
a veces vivo y brillo en carcajadas,
otros muero y quiero llorar en tus altares,
Pero seguímos corriendo,
o sólo yo ando persiguendo,
y tu lo sabes como un juego,
yo me siento y me duelo,
quiero pensarte de nuevo,
pero seguimos huyendo,
Fantasmas son aquellos que nos amarran,
son el pasado enfermo que avecina invierno,
si pudieramos abrir la puerta tan inversa,
posible el final no habría llegado a este sueño...
octubre 31, 2009
(1:0)
(1:0)
October Tandem
Hoy renace mi persona, todos los pasos que di no fueron en vano
conocí la gloria y la caída de mis pequeñas creencias más penosas
pudo aprender de nuevo a querer pero también a inocentemente perder
sentí las nauseas, el mareo, el dolor de cabeza y el quebrar del alma
viví las risas, la emoción, voluntad que no quiere quedarse detrás
detrás de todo un otoño sólo existo yo y mis hojas son los recuerdos
Pero me faltas año, me faltas cada noche y en los días no hay nada que pueda satisfacerme, tan sólo por la adversidad que es no saber tu corazón, tu intensión, la fortuna y el destino. Me faltas como ahora la sed me invade, como las horas de sueño que mi cuerpo exige, como la esperanza necesita mi fé, como la ausencia de las palabras, eres la felcidad faltante, me muero año.
Y me muero, pero soy fuerte, quisiera dar la vuelta y vivirte,adios. Que necesito dejarte por que no hay nada, no hay nada, hay nada, nada. Adios año. Otoño paralelo al Invierno.
October Tandem
Hoy renace mi persona, todos los pasos que di no fueron en vano
conocí la gloria y la caída de mis pequeñas creencias más penosas
pudo aprender de nuevo a querer pero también a inocentemente perder
sentí las nauseas, el mareo, el dolor de cabeza y el quebrar del alma
viví las risas, la emoción, voluntad que no quiere quedarse detrás
detrás de todo un otoño sólo existo yo y mis hojas son los recuerdos
Pero me faltas año, me faltas cada noche y en los días no hay nada que pueda satisfacerme, tan sólo por la adversidad que es no saber tu corazón, tu intensión, la fortuna y el destino. Me faltas como ahora la sed me invade, como las horas de sueño que mi cuerpo exige, como la esperanza necesita mi fé, como la ausencia de las palabras, eres la felcidad faltante, me muero año.
Y me muero, pero soy fuerte, quisiera dar la vuelta y vivirte,adios. Que necesito dejarte por que no hay nada, no hay nada, hay nada, nada. Adios año. Otoño paralelo al Invierno.
octubre 30, 2009
(1:10)
(1:10) Cuando decidiste irte
Me levanté con ganas de morir y prendí el televisor, las noticias y las malas lecciones del la vida, que recordáramos la lucha de la libertad, los millones que murieron… las misma mierda, las veces en que decidía levantarme de la cama, observarme en el espejo y saber que no era suficiente para ti, intentaba sonreír cuando salía a la calle para comprar el periódico, busca tu horóscopo por si hoy era el día en que podrías ser algo más, evolucionar en mis sentidos. Tomaba un café observando el pavimento, subía a la azotea para observar las nubes y encontrar respuestas; pero tú no estabas, no me amabas y te olvidabas de las cosas que nunca hice, y nunca fui. Pero te platicaba en mi mente, como si vivieras en mi cama, en la mesa, en el sofá o en mi auto, te contaba todos mis problemas, mis sueños, y me besabas… como si hubiera sido cierto. Prendía la computadora para buscarte en alguien más, no lo encontraba y ponía las canciones más dolorosas, no llegaban ser tan agudas como la ausencia de tu aroma. Te odiaba por que no te podía amar, te amaba por que no te podía odiar. El agua caliente limpiaba mis lágrimas, parecía llevarse todo lo que no me pertenecía, nunca lo harías por que eres tan libre, por los derechos inexistentes de posesión que en realidad el humano miente para no estar solo. Eres tan pura, tan exacta y yo sólo soy un misterio tan absurdo, una oscuridad entre bromas por el sol que me quemaba, que me hacía notar por la mediocridad. Así que sollozo por que soy tan negativo, tengo todo lo que te podría completarte y ¡No estás!. Es suficiente alejarme, sin embargo no te interesaría que lo haga. Apago la televisión y me dispongo a dormir mientras dejo la computadora abierta, por si alguna señal de un dios me deja leerte, verte, amarte, elogiarte, sanarte. Otra mañana y no estás… yo sólo… solo… quería, no sé. ¿Escribirte en mi historia? ¿Estar en la tuya? No lo sé. Creo que aún me sigo preguntando durante los nuevos inviernos cuando decidiste irte.
Me levanté con ganas de morir y prendí el televisor, las noticias y las malas lecciones del la vida, que recordáramos la lucha de la libertad, los millones que murieron… las misma mierda, las veces en que decidía levantarme de la cama, observarme en el espejo y saber que no era suficiente para ti, intentaba sonreír cuando salía a la calle para comprar el periódico, busca tu horóscopo por si hoy era el día en que podrías ser algo más, evolucionar en mis sentidos. Tomaba un café observando el pavimento, subía a la azotea para observar las nubes y encontrar respuestas; pero tú no estabas, no me amabas y te olvidabas de las cosas que nunca hice, y nunca fui. Pero te platicaba en mi mente, como si vivieras en mi cama, en la mesa, en el sofá o en mi auto, te contaba todos mis problemas, mis sueños, y me besabas… como si hubiera sido cierto. Prendía la computadora para buscarte en alguien más, no lo encontraba y ponía las canciones más dolorosas, no llegaban ser tan agudas como la ausencia de tu aroma. Te odiaba por que no te podía amar, te amaba por que no te podía odiar. El agua caliente limpiaba mis lágrimas, parecía llevarse todo lo que no me pertenecía, nunca lo harías por que eres tan libre, por los derechos inexistentes de posesión que en realidad el humano miente para no estar solo. Eres tan pura, tan exacta y yo sólo soy un misterio tan absurdo, una oscuridad entre bromas por el sol que me quemaba, que me hacía notar por la mediocridad. Así que sollozo por que soy tan negativo, tengo todo lo que te podría completarte y ¡No estás!. Es suficiente alejarme, sin embargo no te interesaría que lo haga. Apago la televisión y me dispongo a dormir mientras dejo la computadora abierta, por si alguna señal de un dios me deja leerte, verte, amarte, elogiarte, sanarte. Otra mañana y no estás… yo sólo… solo… quería, no sé. ¿Escribirte en mi historia? ¿Estar en la tuya? No lo sé. Creo que aún me sigo preguntando durante los nuevos inviernos cuando decidiste irte.
(1:9)
(1:9) El momento en que nos conocimos
Recuerdo cuando estos bosques muertos eran una luz en cada anochecer,
El río subía y baja haciendo ruidos que provocaban soñar y descansar,
Los edificios recién pintados y cubiertos de hermosas sedas en los muros,
Nuestro muelle, el del pueblo, con las maderas vivas y el bote brillante.
El sonido de los animales y de un viento refrescante que nos atravesaba
Fue en un sexto mes, en el octavo día, en los años tan maravillosos
Te observé como un cuadro perfecto, el color adecuado, tu volumen,
La simetría mesurada y el aroma perfecto que recorre las hojas, amor.
Bajé de mi caballo y me acerque sin esperar una sonrisa, la obtuve,
Tus ojos madera clara, dorada y brillante reflejando el sol, tu mirada…
Saqué la retórica, la experiencia de los poetas, las fuentes y las citas,
Suspiré y expresé con el ligero temblor las palabras inexactas para ti:
Lucrecia, no intento convencerte ni obligarte con la desesperación de mi situación, si en realidad observo mi postura sé que no puedo ser de tal objetividad, ya que cada día despierto con la ilusión de verte caminar, por lo menos escuchar saber de ti, pero es que no sabes lo que me provocas, la rutina se disuelve, me tornas en un caos, en un mar de melancolía y largos anhelos para querer seguir jugando, déjame seguir doliéndome con éste tormento adecuado, quiero probarte después de toda ésta lucha y acariciarte y que me sonrías. ¿Qué puedo hacer? ¿Qué quieres que sea? Todo puedo convertirlo, todo lo puedo quitar, alejar mis pecados, mis errores y todo el humo que no me permite amar. Hoy y siempre puedo serte amor. Lucrecia, si tal vez nuestros dioses dejarán el destino en los mortales, tan solo pudiera abrazarte y no dejarte ir. Quiero que me conozcas, que impregnes tu sangre en mi corazón y me dejes fluir con ella por mis venas, para poder vivir y funcionar, no lo harás mi libertad. No necesitas amarme como lo hago yo, déjame dejarte. Acaso pudieras sentir todas las veces que…
Recuerdo cuando estos bosques muertos eran una luz en cada anochecer,
El río subía y baja haciendo ruidos que provocaban soñar y descansar,
Los edificios recién pintados y cubiertos de hermosas sedas en los muros,
Nuestro muelle, el del pueblo, con las maderas vivas y el bote brillante.
El sonido de los animales y de un viento refrescante que nos atravesaba
Fue en un sexto mes, en el octavo día, en los años tan maravillosos
Te observé como un cuadro perfecto, el color adecuado, tu volumen,
La simetría mesurada y el aroma perfecto que recorre las hojas, amor.
Bajé de mi caballo y me acerque sin esperar una sonrisa, la obtuve,
Tus ojos madera clara, dorada y brillante reflejando el sol, tu mirada…
Saqué la retórica, la experiencia de los poetas, las fuentes y las citas,
Suspiré y expresé con el ligero temblor las palabras inexactas para ti:
Lucrecia, no intento convencerte ni obligarte con la desesperación de mi situación, si en realidad observo mi postura sé que no puedo ser de tal objetividad, ya que cada día despierto con la ilusión de verte caminar, por lo menos escuchar saber de ti, pero es que no sabes lo que me provocas, la rutina se disuelve, me tornas en un caos, en un mar de melancolía y largos anhelos para querer seguir jugando, déjame seguir doliéndome con éste tormento adecuado, quiero probarte después de toda ésta lucha y acariciarte y que me sonrías. ¿Qué puedo hacer? ¿Qué quieres que sea? Todo puedo convertirlo, todo lo puedo quitar, alejar mis pecados, mis errores y todo el humo que no me permite amar. Hoy y siempre puedo serte amor. Lucrecia, si tal vez nuestros dioses dejarán el destino en los mortales, tan solo pudiera abrazarte y no dejarte ir. Quiero que me conozcas, que impregnes tu sangre en mi corazón y me dejes fluir con ella por mis venas, para poder vivir y funcionar, no lo harás mi libertad. No necesitas amarme como lo hago yo, déjame dejarte. Acaso pudieras sentir todas las veces que…
octubre 26, 2009
(1:8)
(1:8)
Colateral
Abrí la puerta oxidada que protegía la luz
Un bosque verde con aire de color gris
Mis oídos dolían, zumbaban por aquel ataúd
Los ojos rojos sangre entre los recuerdos de ti
¡Oh padre! Te fuiste y la ventana no me avisaba
Que yo te había perdido sin dolerme
Por enunciarme en el abismo céntrico
No podía llamarte padre ni por tu nombre
Tan egoísta me creí para ser idolátrico
¡Oh padre! Te fuiste y la ventana no me avisaba
Seguía el río persiguiéndome como el pecado
Mi cuerpo cojeaba por el tormento del cansancio
Sudaba y podía ver mi muerte en el musgo
Se rompían las ramas en conjunto con las hojas
El naranja melancólico de nuestros huesos
Predicaban el espejo y el monte del silencio
Hubiese mi esperanza disipado sino fuera por las columnas del
Muelle abandonado
Tenía en sus muertas maderas el sello de los hongos previstos
Con la vejez de vida
Trozos de cuerda amarrados por fortuna del viento que no
Dejaba escapar memorias
Y al final el bote más carcomido por el agua que por el tiempo
Despiadado de nuestro invierno
Acerque mi espiritu quebrantado y deshecho, observe que no existían reflejos en el agua, cromo cristalina, la desconfianza se antepuso a querer tocar el líquido perfecto y concentré mi atención en el bote.
Puse un pie
Movimientos ondulados
Subí el segundo
Concentré mi alma
Equilibrio
Mi mente dudaba
Con mis dos manos
Los bordes tronaban
Tan fugaz
Me senté y esperé
No se hundió
Respiré
Me quité el sudor
Volví a respirar
Colateral
Abrí la puerta oxidada que protegía la luz
Un bosque verde con aire de color gris
Mis oídos dolían, zumbaban por aquel ataúd
Los ojos rojos sangre entre los recuerdos de ti
¡Oh padre! Te fuiste y la ventana no me avisaba
Que yo te había perdido sin dolerme
Por enunciarme en el abismo céntrico
No podía llamarte padre ni por tu nombre
Tan egoísta me creí para ser idolátrico
¡Oh padre! Te fuiste y la ventana no me avisaba
Seguía el río persiguiéndome como el pecado
Mi cuerpo cojeaba por el tormento del cansancio
Sudaba y podía ver mi muerte en el musgo
Se rompían las ramas en conjunto con las hojas
El naranja melancólico de nuestros huesos
Predicaban el espejo y el monte del silencio
Hubiese mi esperanza disipado sino fuera por las columnas del
Muelle abandonado
Tenía en sus muertas maderas el sello de los hongos previstos
Con la vejez de vida
Trozos de cuerda amarrados por fortuna del viento que no
Dejaba escapar memorias
Y al final el bote más carcomido por el agua que por el tiempo
Despiadado de nuestro invierno
Acerque mi espiritu quebrantado y deshecho, observe que no existían reflejos en el agua, cromo cristalina, la desconfianza se antepuso a querer tocar el líquido perfecto y concentré mi atención en el bote.
Puse un pie
Movimientos ondulados
Subí el segundo
Concentré mi alma
Equilibrio
Mi mente dudaba
Con mis dos manos
Los bordes tronaban
Tan fugaz
Me senté y esperé
No se hundió
Respiré
Me quité el sudor
Volví a respirar
(1:7)
(1:7)
Sobre un pasado
Recuerdo pensar que siempre fui el mejor, lo creía. Tenía la elocuencia, el carisma y el ideal adecuado para triunfar, ser admirado como nadie. Yo conocía colegas muy apegados a nuestra amistad, uno de ellos era un genio, tenía todo lo que yo contenía pero era diferente; no obtenía ese rompimiento del estereotipo; yo si.
Nunca he creído en tener todos los dones y fortunas en mi persona, no soy apuesto, no tengo un carácter apacible ni pacifico, no sé amar ni mantener a la gente cerca. Lo único que sé valioso de mi nombre y ser es mi pensamiento. Mi cerebro. Hubiera podido ser un hombre excepcional.
No lo fui. A pesar de todo el tratado sobre mi estaba siempre tentado a fallar y permanecer en la masa de mediocridad. ¿Por qué? Nunca pude hablar, nunca me nació participar en las discusiones o movimientos, mi mente te quebró un buen día: ya no leía tan rápido y ya no comprendía en absoluto. Era un limbo. Los supuestos amigos pretendían aceptar mis errores, reconocían lo bueno de mi, pero era distanciado cada vez más hacia la soledad. Sabía que no era aceptado, porque en la vida sino tienes algo útil para terceras personas, no eres parte de nada.
Hubo momentos que parecía poder levantarme, aquellos intentos son olvidados, exiliados como mi frustración lo hizo a mi esperanza. Y caí. Enfermé, no podía yo pensar con tantos dolores de cabeza. Ni lloraba y supe en aquel momento que había muerto. Permancecí sentado en una silla vieja observando la lluvia de Abril, el calor de Otoño y la vejez del Invierno. Todo perdió sentido, ni suicidarse hacía rudio a mi corazón. Mi cabello creció, las ojeras surgieron, pero el cansancio no llegó, mis sueños se acabaron.
Renuncie al todo. Me convertí en un sordo, en un mudo y el hombre se desvaneció, la sed nunca llegó. Sombras me confrontaban y se escapaban hasta lo que fue un hogar se abandonó. Ya no pasaban pensamientos ni recuerdos. La historia se anuló, ya no existía la obra ni el humano. No era nada… no soy nada.
Hasta el momento que regresó todo a mi, exploté. Aventé la silla, rompí la ventana, grité hasta sangrar, lloré por ríos, destruí mi alrededor, corté mi cabello y permanecí en una tina sucia, desnudo, durante días mojado. Observe muchas veces mi sangre por el caos que producía.
Y me acosté… pensé en algo, una idea y pretendí soñarlo… sobre un pasado
Sobre un pasado
Recuerdo pensar que siempre fui el mejor, lo creía. Tenía la elocuencia, el carisma y el ideal adecuado para triunfar, ser admirado como nadie. Yo conocía colegas muy apegados a nuestra amistad, uno de ellos era un genio, tenía todo lo que yo contenía pero era diferente; no obtenía ese rompimiento del estereotipo; yo si.
Nunca he creído en tener todos los dones y fortunas en mi persona, no soy apuesto, no tengo un carácter apacible ni pacifico, no sé amar ni mantener a la gente cerca. Lo único que sé valioso de mi nombre y ser es mi pensamiento. Mi cerebro. Hubiera podido ser un hombre excepcional.
No lo fui. A pesar de todo el tratado sobre mi estaba siempre tentado a fallar y permanecer en la masa de mediocridad. ¿Por qué? Nunca pude hablar, nunca me nació participar en las discusiones o movimientos, mi mente te quebró un buen día: ya no leía tan rápido y ya no comprendía en absoluto. Era un limbo. Los supuestos amigos pretendían aceptar mis errores, reconocían lo bueno de mi, pero era distanciado cada vez más hacia la soledad. Sabía que no era aceptado, porque en la vida sino tienes algo útil para terceras personas, no eres parte de nada.
Hubo momentos que parecía poder levantarme, aquellos intentos son olvidados, exiliados como mi frustración lo hizo a mi esperanza. Y caí. Enfermé, no podía yo pensar con tantos dolores de cabeza. Ni lloraba y supe en aquel momento que había muerto. Permancecí sentado en una silla vieja observando la lluvia de Abril, el calor de Otoño y la vejez del Invierno. Todo perdió sentido, ni suicidarse hacía rudio a mi corazón. Mi cabello creció, las ojeras surgieron, pero el cansancio no llegó, mis sueños se acabaron.
Renuncie al todo. Me convertí en un sordo, en un mudo y el hombre se desvaneció, la sed nunca llegó. Sombras me confrontaban y se escapaban hasta lo que fue un hogar se abandonó. Ya no pasaban pensamientos ni recuerdos. La historia se anuló, ya no existía la obra ni el humano. No era nada… no soy nada.
Hasta el momento que regresó todo a mi, exploté. Aventé la silla, rompí la ventana, grité hasta sangrar, lloré por ríos, destruí mi alrededor, corté mi cabello y permanecí en una tina sucia, desnudo, durante días mojado. Observe muchas veces mi sangre por el caos que producía.
Y me acosté… pensé en algo, una idea y pretendí soñarlo… sobre un pasado
octubre 13, 2009
(1:6:1)
Camino hacia mi Padre (1:6)
(1:6:1) Um Puella
En el preciado momento que te vi
Tan frágil y pequeña, insinuando sin ti
Que las lágrimas del pasado nunca huyeron
Aquel momento en que me dejaste en el árbol
Con tantas cosas qué contar del abuelo
Y los juegos aún no gastados bajo el sol
Sufrí mi soledad para descifrar mi enfermedad
La fiebre que me tiraba cada noche
Los momentos del viento con su frialdad
Lágrimas, gritos, locura como inocente
Te sangre cuando crecí, cuando dormí
En el momento cuando fui salvado
Pero es totalmente bueno encontrarte
Me haces sentir como el pasado
Tan pequeño y ensimismado, frágil
Como la gota más pequeña tan
Humana fuera de este averno
Vuelvo a observar tus ojos violetas
La misma falda amarilla y tu blusa
Sucia y pura con el blanco hipócrita
Tu cabello maltratado hasta tus hombros
La piel sonrojada como las rosas (?)
¿Te he mencionado que sueño?
Podría morir y hacerte crecer
Saberte como eres en el presente
Conocerte en otra parte tan lejos
Pedirte el destino
Tu nombre y el mío
Todo esto pienso mientras observo tu pasado, has quitado las manos de tu rostro; no sonríes. Comienzas a correr y te sigo como debí hacerlo hace tiempo. Con más detenimiento miro las formas y diseños de la mina, al parecer las piedras que forman con sutileza las paredes y el techo pueden brillar bajo el deseo de nuestro fuego, cada cierto metro una columna de mármol se introduce impulsivamente como el marco de las ventanas. El suelo se somete a la madera limpia y clara con la que se ha construido. En cada lado de las paredes hay un cierto número de diminutas puertas con letras ya desgastadas por el tiempo.
Seguimos corriendo, como apremiados por el futuro la posibilidad de reencontrarte adulta. Tu cuerpo de éter se desvanece con el negro que el fuego no vence, te grito como un eco, una repetición de otros tiempos. No me he dado cuenta que estoy teniendo recuerdos…
Como corremos los adornos se oscurecen
Mi aliento pierde fuerza, no hay frío
Sólo una humedad inmersa en las grietas
De las rocas, en el laberinto por el cual
Te persigo como supuestamente debió ser
Cada sonido se torna opaco y seco
Los nombres de las puertitas son vagos
Latinos, griegos, caldeos, santos y humanos
Ya no te veo, no te escucho, no te huelo
He decidido volver mis pasos lentos
Los pulmones intentan reventar
El polvo ha aumentado, me arrastra
Los pequeños chasquidos del cielo
No veo quién se esconde arriba,
Detrás de mi oscuridad no hay
Quién sobreviva, mueve las rocas,
Tierra que nunca perdurará…
(1:6:1) Um Puella
En el preciado momento que te vi
Tan frágil y pequeña, insinuando sin ti
Que las lágrimas del pasado nunca huyeron
Aquel momento en que me dejaste en el árbol
Con tantas cosas qué contar del abuelo
Y los juegos aún no gastados bajo el sol
Sufrí mi soledad para descifrar mi enfermedad
La fiebre que me tiraba cada noche
Los momentos del viento con su frialdad
Lágrimas, gritos, locura como inocente
Te sangre cuando crecí, cuando dormí
En el momento cuando fui salvado
Pero es totalmente bueno encontrarte
Me haces sentir como el pasado
Tan pequeño y ensimismado, frágil
Como la gota más pequeña tan
Humana fuera de este averno
Vuelvo a observar tus ojos violetas
La misma falda amarilla y tu blusa
Sucia y pura con el blanco hipócrita
Tu cabello maltratado hasta tus hombros
La piel sonrojada como las rosas (?)
¿Te he mencionado que sueño?
Podría morir y hacerte crecer
Saberte como eres en el presente
Conocerte en otra parte tan lejos
Pedirte el destino
Tu nombre y el mío
Todo esto pienso mientras observo tu pasado, has quitado las manos de tu rostro; no sonríes. Comienzas a correr y te sigo como debí hacerlo hace tiempo. Con más detenimiento miro las formas y diseños de la mina, al parecer las piedras que forman con sutileza las paredes y el techo pueden brillar bajo el deseo de nuestro fuego, cada cierto metro una columna de mármol se introduce impulsivamente como el marco de las ventanas. El suelo se somete a la madera limpia y clara con la que se ha construido. En cada lado de las paredes hay un cierto número de diminutas puertas con letras ya desgastadas por el tiempo.
Seguimos corriendo, como apremiados por el futuro la posibilidad de reencontrarte adulta. Tu cuerpo de éter se desvanece con el negro que el fuego no vence, te grito como un eco, una repetición de otros tiempos. No me he dado cuenta que estoy teniendo recuerdos…
Como corremos los adornos se oscurecen
Mi aliento pierde fuerza, no hay frío
Sólo una humedad inmersa en las grietas
De las rocas, en el laberinto por el cual
Te persigo como supuestamente debió ser
Cada sonido se torna opaco y seco
Los nombres de las puertitas son vagos
Latinos, griegos, caldeos, santos y humanos
Ya no te veo, no te escucho, no te huelo
He decidido volver mis pasos lentos
Los pulmones intentan reventar
El polvo ha aumentado, me arrastra
Los pequeños chasquidos del cielo
No veo quién se esconde arriba,
Detrás de mi oscuridad no hay
Quién sobreviva, mueve las rocas,
Tierra que nunca perdurará…
octubre 09, 2009
(1:5)
Coram Amiónedes (1:5)
Existe un cuento sobre un juez cuyo temple era inquebrantable,
Mi padre lo narraba y nunca acababa, decía que era interminable,
Nunca escuche el final pero soñaba con la voz de aquel hombre,
Dios o sabio, a veces creí en sólo un mito sobre el juez Amiónedes.
Fue en un infinito, el presente del inició, donde hubo un caos,
5 sabios, 13 dioses, 7 reyes, 3 jueces y el humano ésa fue la orden,
El señor de los sabios, Magnus, unifico a la tierra con el espíritu,
Las ideas surgieron de los ojos de Casiopea con voluntad propia,
Los sentimientos de la infame Ilmel se mezclaron con la luz,
La vida no fue creada sino transformada en carne, hueso, elemento,
Sustancia y color, azufre y sangre se combinaron para constituirnos,
Entonces se pidió a la galaxia crear astros y ellos a dar orden para
La vida de los 5 sabios. Pero Magnus como Casiopea e Ilmel sólo cumplen,
Fagashalütra-Senkhailo-Tirshulamackooni el origen y el final de la existencia,
Al observar el supuesto orden su sabiduría comprendió que las leyes no serían acatadas,
Desde el inició supo la traición de Magnus, la guerra de los 13 contra Noshjertalu,
La sublevación y redención del héroe más grande, la Reforma de los Decretos,
Y por ello, como el final, no negó su imperfección y siguió con el destino,
Conformo con jade a los cinco sabios, a los 13 dioses, 7 reyes y 3 jueces,
El primer juez fue Sórcoma, el segundo Varhunigh y el tercero Amiónedes,
El más valiente y feroz de los tres, portador de Shilishaj, el papiro del buen juicio,
Como ángel guardián esta Marte y Saturno en sus dos aretes, posee el grito
Y la tempestad.
Amiónedes dentro de la narración pierde a Shilishaj a causa de Sórcoma,
Que necesita el papiro para descubrir la voz cazadora que lo está matando,
Al escapar con el buen juicio, Amiónedes el indomable juez decapita con el alma de Marte
Al primero de los jueces, ante tal suceso Varhunigh acepta tomar la orden que los sabios
Han deliberado contra el tercer juez, al enterarse de esto Amiónedes con su máximo temple
Decide luchar contra los 5 sabios, sin la energía suficiente el portador de Marte es decapitado y
Desollado para que no pueda unirse, el mito se torna mucho más complejo puesto que
Parece ser que Noshjertalu, dios que parece ser un estilo demonio, obtiene el papiro y la
Cabeza de Amiónedes, con la cual producirá su propio mundo de dioses. Aún así el mito no concluye.
Lamentablemente nunca acabé de escucharlo por parte de mi padre, y ahora sin poder
Moverme estoy enfrente de la puerta que contiene su cadáver, Amiónedes lo sabe,
Las minas en realidad eran un mausoleo, ver su nombre en una placa de jade,
Oler la antigüedad y la divinidad, yo no estaba en un monte… las suaves llamaradas
Del alba me enunciaban que tome un mal paso, ahora confirmaba la tenue suposición,
Aurora no era el terror, sólo quería ayudarme… ¿Dónde estas?
Existe un cuento sobre un juez cuyo temple era inquebrantable,
Mi padre lo narraba y nunca acababa, decía que era interminable,
Nunca escuche el final pero soñaba con la voz de aquel hombre,
Dios o sabio, a veces creí en sólo un mito sobre el juez Amiónedes.
Fue en un infinito, el presente del inició, donde hubo un caos,
5 sabios, 13 dioses, 7 reyes, 3 jueces y el humano ésa fue la orden,
El señor de los sabios, Magnus, unifico a la tierra con el espíritu,
Las ideas surgieron de los ojos de Casiopea con voluntad propia,
Los sentimientos de la infame Ilmel se mezclaron con la luz,
La vida no fue creada sino transformada en carne, hueso, elemento,
Sustancia y color, azufre y sangre se combinaron para constituirnos,
Entonces se pidió a la galaxia crear astros y ellos a dar orden para
La vida de los 5 sabios. Pero Magnus como Casiopea e Ilmel sólo cumplen,
Fagashalütra-Senkhailo-Tirshulamackooni el origen y el final de la existencia,
Al observar el supuesto orden su sabiduría comprendió que las leyes no serían acatadas,
Desde el inició supo la traición de Magnus, la guerra de los 13 contra Noshjertalu,
La sublevación y redención del héroe más grande, la Reforma de los Decretos,
Y por ello, como el final, no negó su imperfección y siguió con el destino,
Conformo con jade a los cinco sabios, a los 13 dioses, 7 reyes y 3 jueces,
El primer juez fue Sórcoma, el segundo Varhunigh y el tercero Amiónedes,
El más valiente y feroz de los tres, portador de Shilishaj, el papiro del buen juicio,
Como ángel guardián esta Marte y Saturno en sus dos aretes, posee el grito
Y la tempestad.
Amiónedes dentro de la narración pierde a Shilishaj a causa de Sórcoma,
Que necesita el papiro para descubrir la voz cazadora que lo está matando,
Al escapar con el buen juicio, Amiónedes el indomable juez decapita con el alma de Marte
Al primero de los jueces, ante tal suceso Varhunigh acepta tomar la orden que los sabios
Han deliberado contra el tercer juez, al enterarse de esto Amiónedes con su máximo temple
Decide luchar contra los 5 sabios, sin la energía suficiente el portador de Marte es decapitado y
Desollado para que no pueda unirse, el mito se torna mucho más complejo puesto que
Parece ser que Noshjertalu, dios que parece ser un estilo demonio, obtiene el papiro y la
Cabeza de Amiónedes, con la cual producirá su propio mundo de dioses. Aún así el mito no concluye.
Lamentablemente nunca acabé de escucharlo por parte de mi padre, y ahora sin poder
Moverme estoy enfrente de la puerta que contiene su cadáver, Amiónedes lo sabe,
Las minas en realidad eran un mausoleo, ver su nombre en una placa de jade,
Oler la antigüedad y la divinidad, yo no estaba en un monte… las suaves llamaradas
Del alba me enunciaban que tome un mal paso, ahora confirmaba la tenue suposición,
Aurora no era el terror, sólo quería ayudarme… ¿Dónde estas?
octubre 08, 2009
(1:4)
De nuestro país (1:4)
Los vidrios se tiñeron de rojo
Las manos que fueron mías
Temblaban entre polvo y silencio
Recuerdo los dolores en un verano
Con brisas del cambio regional
Nuestro brote de colores ardió
Un escudo, en polvo, en nada
Marabuntas y marabuntas
Una violencia en cada pulmón
En últimos respiros de los niños
Y me decían:
(Adiós que huye)
Yo inocente volteaba
(¿Dónde está? ¿Nos olvidó?)
Pequeñas lágrimas me recorrían
(¡Corre que te agarran!)
Sin mente, intuición, me escondía
(Los pasos que mataban)
Moría a través de los varios días
(Hombre, sed y tristeza)
Un atardecer todo acabo y viví
(Carne quemada…)
Nos habíamos visto, entre cruzando miradas
Tus gritos y mis lágrimas, el cansancio justo
Cientos de horas sin ver a mi imagen,
A otra carne y hueso, tus sucios cabellos
Tus brazos agarrándome con tanta fuerza
Que sabía que no me dejarías, no podría
Soltarte nunca, te amé y me fusioné a ti
Y es que no importaban los disparos,
El frío y las nubes compuestas
Los kilómetros que camine contigo
Toda esa distancia agarrando tu mano
¡Éramos tan niños y perfectos!
Cantando en los atardeceres allá en el campo
Corriendo y gritando por la lluvia de acero
Abrazándonos para no morir congelados
Hasta que desperté en el alba
Ya no estabas como las hojas
De algún otoño amarillo
Y los vidrios clavados en mis
[Pequeñas manos
Ya no estabas, las cicatrices
De un buen pasado, de los
[Negros rostros
Otra vez atrapado en el
[Pasillo minero
Aquella puerta, donde las manos quebraron los marcos y el grabado bello de la próxima ciudad, estaba abierta; con un sofocante esfuerzo me levanto y con la incertidumbre de una nueva aparición asomé el cuerpo, denoté extrañas huellas en la oscuridad y en las telarañas tan propias de esta cueva.
Entonces te observo… con tus pequeños pies
Tus manitas cubriendo los ojos sollozos
El cabello negro desgastado y tan despeinado
Eras como nuestro país, tan fría y sola.
Los vidrios se tiñeron de rojo
Las manos que fueron mías
Temblaban entre polvo y silencio
Recuerdo los dolores en un verano
Con brisas del cambio regional
Nuestro brote de colores ardió
Un escudo, en polvo, en nada
Marabuntas y marabuntas
Una violencia en cada pulmón
En últimos respiros de los niños
Y me decían:
(Adiós que huye)
Yo inocente volteaba
(¿Dónde está? ¿Nos olvidó?)
Pequeñas lágrimas me recorrían
(¡Corre que te agarran!)
Sin mente, intuición, me escondía
(Los pasos que mataban)
Moría a través de los varios días
(Hombre, sed y tristeza)
Un atardecer todo acabo y viví
(Carne quemada…)
Nos habíamos visto, entre cruzando miradas
Tus gritos y mis lágrimas, el cansancio justo
Cientos de horas sin ver a mi imagen,
A otra carne y hueso, tus sucios cabellos
Tus brazos agarrándome con tanta fuerza
Que sabía que no me dejarías, no podría
Soltarte nunca, te amé y me fusioné a ti
Y es que no importaban los disparos,
El frío y las nubes compuestas
Los kilómetros que camine contigo
Toda esa distancia agarrando tu mano
¡Éramos tan niños y perfectos!
Cantando en los atardeceres allá en el campo
Corriendo y gritando por la lluvia de acero
Abrazándonos para no morir congelados
Hasta que desperté en el alba
Ya no estabas como las hojas
De algún otoño amarillo
Y los vidrios clavados en mis
[Pequeñas manos
Ya no estabas, las cicatrices
De un buen pasado, de los
[Negros rostros
Otra vez atrapado en el
[Pasillo minero
Aquella puerta, donde las manos quebraron los marcos y el grabado bello de la próxima ciudad, estaba abierta; con un sofocante esfuerzo me levanto y con la incertidumbre de una nueva aparición asomé el cuerpo, denoté extrañas huellas en la oscuridad y en las telarañas tan propias de esta cueva.
Entonces te observo… con tus pequeños pies
Tus manitas cubriendo los ojos sollozos
El cabello negro desgastado y tan despeinado
Eras como nuestro país, tan fría y sola.
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